sábado, 26 de septiembre de 2009

La farándula y mi mamá

Les cuento un poco. Mi vieja se queda en la casa todos los días y los sábados va a clases de masajes. Todas las mañanas antes de irme a la U más apurado que el hueón del comercial de "1+1" mi vieja enciende la tele para ver lo que el 70% de la televisión free muestra; la farándula. Desde que llegó a mi casa con los programas varios, mi vieja opinaba más de las noticias y las copuchas del condominio.

Cada tarde, después de ver las teleresies brasileras se sienta a esperar el programa de la Doctora Polo donde haciendo un zapping constante a las imitaciones chilenas del programa queda pa la cagá.

La semana pasada se peleó con unas vecinas. Le dijeron que habia dicho a una vecina que otra vecina le tenía ganas al esposo de un vecino. Mi vieja lo nego todo. No sé si es verdad o mentira pero desde hace harto que habla cosas sin pensarlas. Piensa todo trágicamente, pelea más con mi viejo y anda más nerviosa.



¡Oh fucking tele!

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Waffles?

Me siento un hueón afortunado de la vida. Y lo digo con todo mi autoestima. He tenido lo que he querido para ser como soy ahora.

¿Qué sería de la forma de ver las cosas que tengo hoy si no hubiera pasado lo que he pasado?

Hace casi diez años que quedó la caga en mi familia económicamente. Mi viejo lo habían echado de un colegio donde trabajaba. Estaba en Kinder con mi hermana melliza y me pregunta mi viejo; ¿Qué preferís, el paseo de fin de año de Kinder o un negocio?. Ahí cache que la hueá se iba a poner media rara. No sé por qué pero le dije "negocio papá".

Así se inaguró el "Minimarket Ita" en Guemes con Larraín. Con mi hermano chico en pañales, mi viejo con olor a Queso y Super Ocho empezó todo. Me acuerdo que vendía unos huevos de chocolate 5 pesos que me los comía callado con un helado raro que a veces me salía "vale otro".

Quebramos el negocio a los seis meses.

A mi viejo se le caía el pelo y más de alguna vez escuché llorar a mis papás, no sé si era mi viejo o mi vieja o los dos. Estaba "mala la cosa" en la casa.

Yo en primero básico con mi hermana, viendo Dragon Ball y comiendo cosas que nos llegaban de no sé donde.

No nos quedaba otra que aceptar la realidad como niño de ocho años.

Un domingo fuimos a misa como familia y nos regalaron ayuda solidaria que alguna vez traíamos para los más necesitados. Yo no sabía nada, pero igual intuía algo en la Catequesis.

Para mí fué como un juego. Abría la puerta de mi casa y salía olor a galleta. Los domingos en vez de ir a misa, que era demasiado fome, estaba afuera. Vendiendo galletas en la calle.

No eran cualquier galleta, Eran galletas belgas. O Waffles como después le llamamos.

¿Galletas a trecientos? les decía a los que salían de la iglesia.

Fue duro. No la situación para mí, que tenía ocho años, sino que en la Navidad caché que era lo que estaba pasando.

Nos habían regalado una caja navideña de esas qe alguna vez hicimos entre todos. Un pollo asado, con arroz y una bebida le dieron el color a la navidad gris. Mi vieja me llamo y me llevo a su pieza.

Pablo, este año el viejito está pobre, no te preocupís que algún día te va a llegar la pelota, ya? -me decía con los ojos raros.

Yo asentí con la cabeza y me fuí a acostar con un libro para pintar del Ekono.

Con el tiempo mejoró todo.

¡Pero puta la raja que es la vida!

Te lo digo en serio.

Experiencia es lo que obtienes cuando NO consigues lo que quieres.

Verdad?

Me voy de esta hueá!

Si. Palabra de adolescente con pelos en el poto. Pero cada vez aguanto menos. Y no es porque hoy siento esto y mañana no, todo este año me he querido ir.

Mamá, me quiero ir de la casa. Pero no te lo digo como pendejo de quince; te lo digo de verdad... en sus tres o cuatro años podría ser, no sé -le dije una mañana mientras veíamos las noticias del TVN.

Ay Pablo!, como decís eso, no te vayas -me miró con cara de pena.

Pero no Mamá la dura que si, esta hueá de casa es demasiado chica para estar aquí. Quiero trabajar no sé, algo pa tener mi espacio, te enojariai?

Ehm, no. La verdad que estai bien grande y no quiero que estís como mamón viviendo con tus papas toda la vida.

Respire fuerte y me fuí a la U.

Como que cada día es peor. No tengo el ambiente para tocar piano porque molesto o a mi hermana viendo Yingo o a mi vieja con las teleseries mexicanas. Hay veces que necesto respirar. Y es que cada vez queda más la cagá en mi casa.

Mi viejo trabaja como chino. Jubila en cinco años más y lamentablemente es un profesor de matemática en Chile. Este Chile que le importa una raja los profesores. Gana bien como para no comer pan con mantequilla las últimas dos semanas del mes como hace tres años atrás, y por qué?: Porque se levanta a las cinco de la mañana, agarra como puede su bolso y su termo, viaja en metro hasta San Miguel a un Liceo donde le obligan a hacer pasar a sus alumnos porque sino se meten en la droga. Sale de ese liceo para seguir trabajando en la nocturna, una especie de escuela en la noche y llega a las once de la noche, hecho mierda con los ojos rojos de tanto enseñar.

Así como el pan.

Llego de la U para escuchar el festival de los gritos en mi casa. Un duetto que habla sobre una niña que tiene casi diecinueve años pero aparenta quince y su mamá que canta la misma canción de la responsabilidad, el futuro y la voluntad.

Así llego a mi casa.

Quiero cambiar de aire. Como pendejo que se ve como adulto he decidido irme de esta casa. Agarrar mi piano, mi ropa, mi bolso y partir no lejos, pero fuera de mi casa. Donde no me salga caspa, se me partan los labios y me salgan espinillas por principio de stress.

Stress a los diez + ocho? Que hueá mas tonta.