sábado, 28 de noviembre de 2009

La Vega


Con el sueño dopandome la cabeza, salí del metro Patronato con mi viejo para ver los primeros rayos del sol de una mañana con olor a todo. De orina a naranja, de carne a lechuga. Es la vega, donde mi viejo me acostumbraba a llevar para que descubriera los colores de Chile.

Ese olor no se me olvida, el olor a todo.

Me aburrió cuando el levantarme en la mañana y Dragón Ball hacían la mezcla perfecta para quedarse en la cama hasta el almuerzo.

Sin embargo quedé con ese recuerdo, el pisar las acelgas tiradas en la calle, un tomate podrido y saludando al gato con un ojo. El ver a la gente gritando, como si se estuviera a punto de pelear pero en la buena onda, con el mismo curao de siempre como mediador.

Cuchillo en mano la gente vende verduras, le cortan el pelo a las cebollas o a las zanahorias, mostrándote el tatuaje de su equipo favorito y te dan de vuelto monedas de cien o billetes de luca con tierra.

Es que la Vega tiene su magia, el de encontrar todo lo freak. Travestis a medias, ratones muertos, jugos "naturales" en carritos, antenas para la televisión y cebollas flotando en vinagre.

Mi viejo ha ido a la Vega hace 30 años. No sé cómo no se aburre.

A veces pienso que cuenta los tomates aplastados de la calle.

sábado, 7 de noviembre de 2009

La nueva generación política

Ya lo sabemos todos: la concertación está agonizando. Con un tubo de oxígeno sobrevive a una campaña presidencial en que los chilenos quieren algo nuevo; y eso no lo tienen. Están en sus últimos suspiros con la campaña de Frei, tratando de ocultar lo hediondo a gladiolo que es su figura, noventera, fome, vieja y a la larga con el mismo discurso de siempre.

Si me preguntan hoy de qué partido soy, diría de la De Cé. Pero no de la De Ce de hoy que no es ni democrática ni cristiana; sino del principio, del progreso que resultó exitoso en sus inicios.

Yo sé porque actualmente Claudio Orrego no se tira para presidente. Está esperando el cambio. No ese cambio que habló Lavín y promete Piñera. El cambio generacional que de a poco se está dando a luz. Nuevos líderes nacidos postrevolución pinguina que llegarán sin manchas, mentiras y corrupción. Líderes sociales universitarios tanto de la derecha con hambre de futuro como de la izquierda. Dejarán como parte de la Historia de Chile a Pinochet y a Allende. Mirarán hacia los nuevos desafíos de hoy.
No se preocuparán de que "los partidos siguen una linea y que por eso voto en contra de esto". Seguirán en una linea nueva, de los nuevos problemas sociales del país. Entenderán que es necesario reconocer al pueblo mapuche, que es malo que decidan las decisiones del país entre cuatro paredes.
Que los homosexuales existen, las lesbianas también y que los delincuentes que afectan más a la sociedad son los que se visten de chaqueta con un Iphone y les importa una raja la desigualdad. Que más estado no siempre es bueno.
Que se deben representar las minorías y no dejar el sistema político "mode Guerra Fría" en que los partidos pequeños queden entre dos núcleos añejos que ni los pescan.
No van a comulgar con discusiones valóricas sobre la píldora, se preocuparán de la brutal desigualdad en Chile.

No voto por la derecha hasta que se extingan los dinosaurios de la dictadura, pero ¿qué es la derecha sin los dinosaurios del período del Pineight y Allende?

Mientras miremos atrás para actuar, cuando la pura cagá quedó, vamos a seguir jugando con la política y separándonos de la sociedad chilena de hoy.