sábado, 28 de noviembre de 2009

La Vega


Con el sueño dopandome la cabeza, salí del metro Patronato con mi viejo para ver los primeros rayos del sol de una mañana con olor a todo. De orina a naranja, de carne a lechuga. Es la vega, donde mi viejo me acostumbraba a llevar para que descubriera los colores de Chile.

Ese olor no se me olvida, el olor a todo.

Me aburrió cuando el levantarme en la mañana y Dragón Ball hacían la mezcla perfecta para quedarse en la cama hasta el almuerzo.

Sin embargo quedé con ese recuerdo, el pisar las acelgas tiradas en la calle, un tomate podrido y saludando al gato con un ojo. El ver a la gente gritando, como si se estuviera a punto de pelear pero en la buena onda, con el mismo curao de siempre como mediador.

Cuchillo en mano la gente vende verduras, le cortan el pelo a las cebollas o a las zanahorias, mostrándote el tatuaje de su equipo favorito y te dan de vuelto monedas de cien o billetes de luca con tierra.

Es que la Vega tiene su magia, el de encontrar todo lo freak. Travestis a medias, ratones muertos, jugos "naturales" en carritos, antenas para la televisión y cebollas flotando en vinagre.

Mi viejo ha ido a la Vega hace 30 años. No sé cómo no se aburre.

A veces pienso que cuenta los tomates aplastados de la calle.

4 comentarios:

  1. Aquí chaquetera reportándose :)
    No sé qué aportarte en realidad: Nunca he ido a la vega, y he ido un par de veces a la feria, porque mi madre sólo me alimenta con verduras congeladas y cosas transgénicas y esas volás xD
    Un besote pablosky, espero verte pronto :)
    cariños!!

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  2. Consejo del día:
    nunca tomes jugo de esos carritos, a menos de que este en tus planes morir intoxicado.
    Cariños!

    Vicky

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  3. Nunca he ido a la Vega, pero en Arica hay algo similar: El Agro. Es lo mismo qe ir acá en Santiago, sólo que un poco más pequeño y barato.
    Cada dos semanas iba con mi mamá y salíamos con un enorme carro de verduras que en algún momento tenía que comer.
    Cuando chica reconozco que disfrutaba ir, me compraban cosas para el pelo, bebidas traídas de Tacna y un montón de cosas. Ahora es una tortura.
    Besos!

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  4. Me agrada como escribes Pablo. También me agrada la Vega para conocer lugares nuevos (al menos a mi) pero definitivamente un pésimo lugar para reportear, la última vez me echaron a gritos.

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