miércoles, 13 de mayo de 2009

Piano

Piano culiao. ¡No sé que haría sin tí!

Eres mi droga.

Le pones mute todos los gritos de mi casa y le bajas el volumen a la teleserie venezolana de mi vieja.

Es que no puedo vivir sin tí, más aún cuando me invitas a entrar en tu mundo de blanco y negro, donde todo se hace de color y tu sonido me habla.

Erís de los pocos que me comprende, que me ha visto con pena, nervioso y varias veces cagado de la risa. Que ha visto a mis viejos pelear y a mi abuelo llorar. El que sabe que cuando estoy enojado me va a escuchar con esos golpes que liberan todo mis atados de pendejo mayor de edad.

Te vi la primera vez en la parcela de mi abuelo y nunca más te dejé. Después te fuiste y te buscamos con mis viejos. Te encontramos en ese hogar de ancianos de la comuna, viejo ya, con tu madera arañada quizás por los gatos de las viejas que tocaban ese tango con olor a cementerio que te hablaba de amores sepia y calzones largos.

Y te llevé a mi casa, para no dejarte nunca más, pa que me vieras crecer y creer en tí como una de las pocas hueás que me hace salir de este mundo y olvidarme del tiempo que me ahoga a esta edad.

Me has ayudado a creer en que la paciencia lleva a la perfección; En que los problemas son pocos y desafíos muchos.

2 comentarios:

  1. que bacan tocar piano, siempre eh querido hacerlo

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  2. ahhhhhh q envidia
    yo toqué piano, fui a la escuela moderna y cuando me fui a vivir a miami a las 16 lo tuve que vender y por la rabia nunca volvía tocar
    ahora busco y busco... lo necesito
    junte la plata
    estoy en esas
    decidida
    eres muy joven pero quizás entiendas que en tiempos difíciles con el piano uno puede tener su propio lugar de seguridad, siempre va a responderte con los sonidos y melodías que quieres escuchar
    yo también lo amo

    besos para ti cabrito de la kariz

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