domingo, 31 de mayo de 2009

Cuatro Días

Estos cuatro últimos días han sido muy cuáticos.

El jueves por ejemplo cumplí cinco meses con mi polola. Y habíamos acordado en vernos al otro día; como era viernes y todo lo demás, ibamos a tener más tiempo.

Pero me importó una raja el tiempo.

El Jean cumple mes con su polola el mismo día que yo, asi que nos juntamos a las ocho de la mañana, con un frío duro del Santiago invernal y compramos dos rosas en Bilbao con Los Leones. Si, mamón... pero muy divertido.

Entré al preu de mi polola, pase piola con la rosa y llegue a su sala.

Quedó pa la cagá, no le dije nada y me fuí a la U.

El viernes, después de saber que le habían robado el celular a mi polola el día anterior y había pasado a segundo plano la operaciónedmundocincomeses... fuimos al cine. Y en realidad me había metido la indirecta de ir con el hermano porque no lo podía dejar solo. (Ese es otro tema de la relación)

Al niñito no le gustaban las películas.

Lo cuático es que nos peleamos como nunca, no sé por qué en realidad, entre tanto huebeo del hermano con sus películas, yo que quería estar con ella y Don Marco que lo saludaba y él me estiraba la mano sin mirarme ni decrime nada, no nos hablamos por dos horas. Igual temrinamos en buena y cagados de la risa.

Don Marco es alguien especial. Es el Papá de la Gely y la primera vez que lo ví, fué en su casa... cuando me diría algo que cambiaría la forma de ver la relación que tenía con su hija.

Hola Tío -le dije.

No soy tu tío -me respondió mirandome con una cara de que si tu me respetas yo te respeto. En fin. Algún día les voy a contar mi relación con Don Marco, que no es de lo mejor.

Fuimos a ver Mounstros versus Aliens y entre que me comía las cabritas y le daba la mano a mi polola, cabeceaba en el Cine del Mall de la Florida.

Ayer sábado salimos a carretear, con el Jean en el auto de su vieja por Ñuñoa y yo comiendo arrollado de primavera con la cabeza afuera del auto porque la salsa de soya chorreaba.

Oie esa hueá no sale! -me decía con una mano en el volante y la otra con un arrollado en la mano.

Me manché igual y llegamos al carrete cumpleaños del Diego. Fue raro: estaba la Caro (mi ex-polola) y estaban todos los del año pasado cuando terminé con ella hacía ya un año. La Gely estaba igual incómoda y se fué a conversar con una amiga. La veía muy preocupada pero ni ahí en meterme, hueás de minas.

No supe como llegar a mi casa asi que estuve huebiando al final hasta las 6:30 y me desperté a las 11:30, caminando por Diagonal Oriente pensando en qué hueá estaban hablando.

Hoy lo supe. Se puso a llorar y me dijo que estaba confundida con otro mino.

Nunca había visto llorar a una persona tanto (aparte de mi hermana por dar bote en la PSU).

Llegué a mi casa hecho mierda y mis viejos me gritaban puras hueás sin sentido.

Y colapsé.

Hace harto tiempo que no lloraba.

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