miércoles, 2 de septiembre de 2009

Waffles?

Me siento un hueón afortunado de la vida. Y lo digo con todo mi autoestima. He tenido lo que he querido para ser como soy ahora.

¿Qué sería de la forma de ver las cosas que tengo hoy si no hubiera pasado lo que he pasado?

Hace casi diez años que quedó la caga en mi familia económicamente. Mi viejo lo habían echado de un colegio donde trabajaba. Estaba en Kinder con mi hermana melliza y me pregunta mi viejo; ¿Qué preferís, el paseo de fin de año de Kinder o un negocio?. Ahí cache que la hueá se iba a poner media rara. No sé por qué pero le dije "negocio papá".

Así se inaguró el "Minimarket Ita" en Guemes con Larraín. Con mi hermano chico en pañales, mi viejo con olor a Queso y Super Ocho empezó todo. Me acuerdo que vendía unos huevos de chocolate 5 pesos que me los comía callado con un helado raro que a veces me salía "vale otro".

Quebramos el negocio a los seis meses.

A mi viejo se le caía el pelo y más de alguna vez escuché llorar a mis papás, no sé si era mi viejo o mi vieja o los dos. Estaba "mala la cosa" en la casa.

Yo en primero básico con mi hermana, viendo Dragon Ball y comiendo cosas que nos llegaban de no sé donde.

No nos quedaba otra que aceptar la realidad como niño de ocho años.

Un domingo fuimos a misa como familia y nos regalaron ayuda solidaria que alguna vez traíamos para los más necesitados. Yo no sabía nada, pero igual intuía algo en la Catequesis.

Para mí fué como un juego. Abría la puerta de mi casa y salía olor a galleta. Los domingos en vez de ir a misa, que era demasiado fome, estaba afuera. Vendiendo galletas en la calle.

No eran cualquier galleta, Eran galletas belgas. O Waffles como después le llamamos.

¿Galletas a trecientos? les decía a los que salían de la iglesia.

Fue duro. No la situación para mí, que tenía ocho años, sino que en la Navidad caché que era lo que estaba pasando.

Nos habían regalado una caja navideña de esas qe alguna vez hicimos entre todos. Un pollo asado, con arroz y una bebida le dieron el color a la navidad gris. Mi vieja me llamo y me llevo a su pieza.

Pablo, este año el viejito está pobre, no te preocupís que algún día te va a llegar la pelota, ya? -me decía con los ojos raros.

Yo asentí con la cabeza y me fuí a acostar con un libro para pintar del Ekono.

Con el tiempo mejoró todo.

¡Pero puta la raja que es la vida!

Te lo digo en serio.

Experiencia es lo que obtienes cuando NO consigues lo que quieres.

Verdad?

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