Con un seis cinco en Sociología terminé la prueba que tenía en ese momento y me fuí al cine con mi polola, el Jean y su novia.
Y tenía un ensayo para filosofía mañana, pero no me importaba.
Empezó la película. Hablaba de una niña que hace cincuenta años, escribe en una serie de números donde pronosticaba los sucesos que iban a pasar en el futuro. nada tan trágico hasta que un niñito después de cincuenta años se encuentra con ese papel y su padre astrofísico le da la volaíta de saber qué chucha está pasando.
¡Al final se acababa el mundo! Y el protegonista muere porque no era elegido para que se lo llevaran unos hueones extraños.
Aunque no me sorprendió mucho lo estético me acordaba un día que hablaba en Algarrobo con unos amigos sobre el fin del mundo; les contaba que tenía la teoría de que los ovnis somos nosotros.
Por ejemplo mañana se crea una máquina del tiempo donde podemos volver al pasado y esa máquina no puede intervenir en el pasado, por eso permanece en el cielo y se aparece en lugares concurridos o sucesos que marcan la historia.
Me voy a acostar mejor.
Hablo hueás.

