miércoles, 9 de diciembre de 2009

A mi hijo

Hijo(a): Tengo ahora 19 años, no te espero todavía e incluso deseo que llegues hasta harto tiempo más. Me haces pensar mucho, todavía no sé quién va a ser tu mamá, no sé si algún día te voy a tener, no sé como te voy a llamar.

Hoy vivo un poco relajado, tu abuela grita demasiado, tu tía María Paz está pololeando con un tipo que no conocemos, hace mil locuras y muchas veces deja preocupada a tu abuela. Tu tío Sebastián duerme ahora; esta otra semana nos vamos a Puerto Montt con tu bisabuela.

Voy a entrar a sociología el año que entra, osea el 2010. Muchos dicen que se va a acabar el mundo para el 2012, e incluso han salido algunas películas demasiado trágicas. Yo no creo en eso.

¿Sabes qué? tengo ganas de trabajar por el país, estar al servicio para sacar adelante a gente que no tiene oportunidades, porque si Mozart hubiera nacido en la Pintana, estaría dirigiendo una orquesta juvenil y no componiendo grandes clásicos de la música de nuestros tiempos.

Eso quiero: al ver que no todos tienen las mismas oportunidades, poder dar oportunidad a los que no tienen. Me encanta la política; no sé si cuando leas esto estaré en un cargo público o estaré en una oficina timbrando solicitudes, pero ese sueño tengo ahora. Ese hambre por el cambio de una sociedad desigual.

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